Sobre el artista

Joël Moens de Hase (1959) vive y trabaja en Bruselas. Tiene una Maestría en Negocios y está activo en el sector inmobiliario. Recibió su educación artística en La Grange des Champs (Braine L'Alleud) y la Academia de Uccle. Joël Moens aprovecha la primera gran revolución tecnológica de su vida (el ordenador) y la alimenta con la segunda... Read more

Joël Moens de Hase (1959) vive y trabaja en Bruselas. Tiene una Maestría en Negocios y está activo en el sector inmobiliario. Recibió su educación artística en La Grange des Champs (Braine L'Alleud) y la Academia de Uccle. Joël Moens aprovecha la primera gran revolución tecnológica de su vida (el ordenador) y la alimenta con la segunda (internet), para crear sus fotomosaicos. Su arte digital rinde homenaje a la mujer: divina, sensual, creativa. De la complejidad y el ajetreo de la vida, nace una imagen fácil de entender, que remite a la tranquilidad y liberación de la imaginación. El fondo está formado por miles de fragmentos fotográficos de curvas femeninas. En primer plano destaca una imagen que irradia intensidad, símbolo de intimidad, un rostro. Los fotomosaicos de Joël Moens de Hase comenzaron a surgir en 2011.

Rápidamente captaron el interés de una audiencia nacional e internacional, y ambos fueron muy receptivos. Esta forma de arte digital, una alternativa contemporánea del pixel art y el puntillismo, tiene la capacidad de sorprender y seducir a través de la originalidad y estética del concepto. Su arte refleja una sociedad digitalizada e hiperconectada. Esas miles de fotografías que componen la obra se hacen eco de la sobrerrepresentación de imágenes, publicidad y representaciones eróticas que nos invaden a diario. Estas pequeñas imágenes dan profundidad a la obra de arte y una impresión de infinito. Se pueden leer de dos formas, dependiendo de si el espectador está mirando el contenido o la forma. En esta carrera casi obsesiva por las imágenes, Joël Moens cubre una amplia gama de fuentes diferentes: fotos o anuncios de moda, catálogos de pedidos por correo, publicaciones periódicas electrónicas, sitios web llamativos y mucho más.

Hasta ahora, su ojo altamente selectivo ha recorrido más de 20 millones de imágenes para elegir 80.000, que recortó una por una. Después de este ejercicio, comenzó a componer de manera casi aleatoria, ayudado por el poderoso software que utiliza y su influencia sobre el resultado que produce, repitiendo la operación hasta que las partículas rectangulares realmente comienzan a tener sentido para él en su conjunto. Pero aunque el artista concede la mayor importancia a la representación de la forma y sus cualidades estéticas, también se enorgullece de la capacidad de sorprender, conmover, transportar, dar rienda suelta a los sentidos y la imaginación y crear lo divino, o incluso lo sublime. En el corazón de sus obras de arte, el deseo, la pasión, la atracción de los hombres por la mujer ... su mujer.

El que deseamos en secreto. El que nosotros Acércate sutilmente, el que nos devora desde dentro. Este deseo, que forma parte de la esencia del hombre, su condición humana, su pequeña muerte como dice el philosophe. Y al mismo tiempo, el subconsciente de cada hombre reflejado en esos miles de pequeños cuadros que componen las obras de arte. El lado noble del erotismo a través de estas mujeres sin rostro que te invitan a soñar. Pero también la Mujer con W mayúscula. La mujer divina y creadora, la mujer sujeto y / o objeto de deseo. Pero también la mujer independiente. La que tiene derecho a ofrecerse a Dios como lo hace la monja en “Adoración”. El derecho a ser madre y amante o ni lo uno ni lo otro ... Esencialmente, lo que está retratando Joël Moens en su obra es el amor y la diversidad de formas que este amor puede tomar.

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